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| Figura y fondo: blanca sobre negro... |
Y aquí me encuentro yo, sentada frente al ordenador, intentando encontrar una manera de resumir todo lo vivido para que estemos al día.
¡¡¡Y es simplemente imposible!!!
La granja de Frómista fue una linda experiencia llena de sucesos, encuentros y desencuentros. Terminó de manera dura e inesperada. Hasta la fecha llevo trabajando el duelo de su pérdida y los demás problemas advenidos de ello. Creo que esta digestión será aún larga, ya de por vida, aunque sepa que el cambio ha sido también liberador.
Luego han venido cuatro intensísimos años en la granja de Cercedilla (la antes Río Pradillo) con el acercamiento a tanta gente interesante de tribus tan divergentes. Aprendí nuevos oficios, viví el estrés de llevar un proyecto tan grande y complejo. La falta de horas de descanso y ocio, el exceso de responsabilidad y el distanciamiento gradual de mi dedicación como madre y ama de una casa que no sentía mía.
Todo eso me llevó a desear un cambio de vida, un giro diferente para mi futuro. La sensación de estar atrapada y de no tener derecho a quejarme (¡al final era una mujer de éxito!) y la insatisfacción creciente me llevaron a volver a terapia y posteriormente a plantearme mi nuevo camino.
Ingresé a la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt y mi proceso personal ha ganado impulso.
Hoy, casi tres años después de trabajo terapéutico, me encuentro caminando una nueva vida en España: cambio de provincia (Cantabria, ¡finalmente! - era un sueño antiguo), con tiempo para mi casa e hijas, acompañando procesos terapéuticos como psicóloga clínica (por ahora mayormente online y ya con ganas de encontrarme una sala para atendimientos presenciales) y participando de dos grupos de música antigua. Volver a mi primera profesión y a mi vocación musical dan renovado sabor a mi vida.
Continuo en contacto con el campo, no os alarméis, y también con los asuntos biodinámicos - mi pareja tiene nueva granja láctea y le echo una mano de vez en cuando. La cercanía a la naturaleza y el intercambio con la Madre Tierra ha entrado inexorable y definitivamente bajo mi piel. Es parte de mi creo que ya para siempre y quiero seguir nutriendo este aspecto también.
Abro la nueva etapa cuidando consciencia ecológica, personal y espiritual. Buceando dentro y encontrando mi sitio fuera.
Recupero este blog como forma de estar conmigo y con vosotros a la vez. Si quieres, por aquí puedes acompañar mi andadura personal y mis elocubraciones.
Que poderoso es el proceso terapéutico, ¡que bonitas transformaciones alberga! Agradecida a todos los terapeutas que fui encontrando por este camino, por ayudarme a darme cuenta de lo mio. Gracias.
