lunes, septiembre 26, 2022

Conexión

Venía de una vida de un no parar, sin tiempo para el silencio y para la contemplación. Y cuando los tenía, no terminaba de disfrutarlos, porque me sentía culpable en algún rincón dentro de mi por no estar haciendo algo productivo. Estaba también adicta al contacto social y el frenesí de las relaciones.

En estos últimos dos años de mi vida cultivé y atesoré los momentos de soledad, de estar conmigo misma.  Muchos de estos momentos lo pasé al lado del mar, bañando mis pies en las olas y escuchando su melodía al romperse en la arena. 

Este verano he vuelto a trabajar y a tener tareas con muchos horarios que cumplir. Casi se me olvidó estos ratos de no-hacer contemplando la naturaleza. 

El otro día mi hija me invitó a ver la puesta del sol en la playa con ella. Hacia mucho que no pasábamos un rato haciendo algo juntas, y más todavía que viniera de ella la invitación. Nos acompañó nuestra perra también. 

Llegando a la orilla del mar cada una de nosotras empezó nuestro propio pasear, juntas pero separadas. Vivíamos el estar allí cada una a nuestra manera. Fue muy bonito poder compartir y estar, a la vez que tener nuestra individualidad para estar también con nosotras mismas. Es todo un aprendizaje pasar de se madre que atiende y cuida a madre que "simplemente" acompaña.

Todo el tiempo el cielo y su magnificencia me llenaban de color el corazón. La paleta de colores divina, en la cual el dorado se mezclaba con su luz inundaba mi retina y me llenaba el pecho de emoción.

Katara de tanto en tanto me reclamaba atención, abanando su cola y mirándome activamente. Su cariño y los juegos compartidos también me llenaban de alegría.

Miraba alrededor agradecida. En un momento fui consciente que aquel agua tan bellamente pintada con los reflejos del cielo llega a todos los confines del mundo. Baña mi tierra natal y a mi gente. Baña otra gente en tierras desconocidas. Nos une a todos, nos nutre a todos.

Fui consciente que estaba en contacto con lo mas íntimo y lo mas amplio. Todos los mundos estaban presentes y todos los elementos. 

En este instante me sentí conectada. Conectada con lo divino, con lo bello, con la madre-tierra, con la humanidad, con la historia y con los rincones de este planeta. Somos parte. Mi pecho se expande. 

Me sentí el todo. Me sentí su parte. Emanaba belleza por doquier. 

Son estos momentos de conexión que me inspiran y me dan fuerzas para seguir mi camino,  cultivando este sentimiento de unión, esta mirada amplia, este sentir amoroso y ese estar presente. 

Yo intuía que en esta vida tenía que vivir cerca del mar n'algún momento. Gracias, Gracias, Gracias.


 

sábado, septiembre 10, 2022

Mercadeando

con #pomadadelapura en Salamanca
con #pomadadelapura en Salamanca
Sentada detrás de mi mesa de mercader, mi trabajo extra en esta temporada de verano, entre venta y venta observo.

Pasa gente. Pequeños, grandes. Mayores, pequeños. Canosos, teñidos. Clásicos, alternativos, hippies, desaliñados o elegantes - hay tanta fauna humana y tendencias de moda cuanto transeúntes.

El ser humano me sigue enamorando y fascinando. 

Cada persona que pasa tiene su danza corporal y aquella energía intangible que desprende en el simple hecho de ser. Esa energía que nos cuenta un poco de la  historia personal única de cada uno.

Me siento atraída a muchos de ellos y me pregunto: ¿Qué hay en ellos que me mueve? - Cómo los percibo y cómo me tocan habla de mi. Me descubro si me indago.

La belleza física de alguno me mueve y me entra la calor. La luz de otros me inspiran paz y armonía. otros me parecen que están paseando sus cuerpos mientras su espirito estará en otro sitio.

Como les leo está ligado a mi propia percepción (a mi biografía y las "gafas" que llevo puestas, con las cuales miro el mundo de manera a veces automática). 

En este va y viene algunos de mi vida se hacen presentes delante de mis ojos. El parecido es incuestionable. Revivo inmediatamente lo compartido con ellos: las horas de estudio y trabajos, el viaje mochilero en el camino inca, una buena conversación intelectual, el intercambio de confidencias, un momento de intimidad... vuelvo a sentirles y vivifico el cariño hacia ellos. Honro nuestra historia en mi corazón. Abarco una cronología amplia: los primeros años de universidad, la llegada a España, y la acogida en Hinojedo.

K - su humor y romance

P - su sonrisa brillante

I - su intelecto y su entrega dionisíaca

L - su cercanía dulce


Me pregunto a mis adentros cómo estarán.

K ya no está entre nosotros. ¿Qué forma tendrá ahora? ¿A qué anda su alma y esencia ahora? Le echo de menos.

Los que están encarnados, ¿dónde andarán hoy? ¿qué estarán haciendo? Me imagino sus sonrisas, sus vidas. Deseo que se encuentren bien. Re-vivo mi propia vida en estos instantes atemporales.


GRACIAS POR SEGUIR PRESENTES EN MI VIDA


Las horas pasan mientras vendo y observo. Un mundo real, uno imaginario, el presente, el pasado y el futuro conviven. Se hacen presentes y se mezclan en el aquí-y-ahora.

Así lo vivo. Mercadeando.



Juego de Tronos a la luz del Conductismo

     El cine ha retratado el comportamiento humano de diversas maneras. En la realización de este trabajo ilustraré algunos aspectos del con...